"James Patrick Kelly - Grandullon" - читать интересную книгу автора (Kelly James Patrick)

escalones que lo llevaban a la puerta o al sanitario. ┬┐Y si era una de sus clientes? Ni siquiera estaba seguro de que
fuese mujer. Una vez ella se hab├нa presentado como un hombre delgado, de unos veinte a├▒os, con muslos fuertes y
un apetito insaciable. Su verdadero sexo era otro misterio que Murph pretend├нa develar. Ya hab├нa decidido que le
daba lo mismo. Seguir├нa siendo Gata. Un nombre. Una actitud. Pelaje negro. Siempre y cuando no viviera
demasiado lejos.
Murph se hab├нa pasado las ├║ltimas siete horas vigilando ochenta y seis locales тАФcuarenta y siete
pertenecientes a sus propios clientes, treinta y nueve a los de Bumpus-, a fin de ganarse el suficiente tiempo libre
para conectarse a Muy Lejos. La n├│mina de Murph, por s├н sola, ya era lo bastante pesada como dejar aplastado
contra las pantallas a cualquier operador independiente. Dieciocho residencias, todas en los puentes superiores;
nueve tiendas que vend├нan de todo, desde jardines embotellados hasta h├йroeware; cinco locales de comida para
llevar: pizza, hamburguesas, exprimidos, krill y mejicana; cuatro psiquiatras, tres m├йdicos, tres talleres de
reparaci├│n de electrodom├йsticos, un abogado, un acupunturista, un decorador de interiores, un estudio de
danza/defensa personal y una guarder├нa abierta las veinticuatro horas. Pero Murph no era un operador com├║n y
corriente. Era un campe├│n. Sus locales ten├нan una tasa de incursiones тАФreales o virtualesтАФ m├бs baja que la de
cualquier otro operador contratado del barco. Murph estaba orgulloso de que ninguno de los supuestos suicidios
hubiesen ocurrido dentro de su n├│mina. No le importaba el precio que hab├нa pagado por ser el mejor. Claro que
ser├нa m├бs f├бcil trabajar en turnos regulares de ocho horas, para alguna corporaci├│n como el hospital, CDM o
Maxit. Pero, en ese caso, alg├║n jefe cargoso
tratar├нa de obligarlo a hacer dieta. Lo arrastrar├нa a alguna de esas reuniones de mierda... Ya hab├нa trabajado
para los trajeados con anterioridad. Adem├бs, pagaban una miseria. ┬┐De qu├й serv├нa el tiempo libre si no se pod├нa
solventar el acceso a Muy Lejos? ┬┐O la clase de h├йroeware hecho a medida que impresionaba a las juerguistas
como Gata?
Bumpus apareci├│ a las 23:07, llenando toda la pantalla derecha de la cabina de Murph.
тАФPerd├│n por llegar tarde. тАФNormalmente, era un hombre con la nerviosa inquietud de un rat├│n y ojos grises
de mirada l├нquida. Esta noche ten├нa la mirada desva├нda, copia de una copia, de alguien que acaba de gastarse el
sueldo de un mes de trabajo en un par de horas. Murph conoc├нa esa mirada. La hab├нa visto en su propio
espejoтАФ. Tuve que hacerme una limpieza. тАФBumpus abri├│ una ventana para mostrarle a Murph su an├бlisis de
sangre. Los fregadores hab├нan bajado sus niveles de alcohol a .02, de neoca├нna a .005тАФ. ┬┐Alg├║n otro suicidio?
тАФEn nuestras n├│minas, no. тАФMurph acept├│ el informeтАФ. ┬┐Le debes sue├▒o al gobierno?
тАФNo hasta el fin de semana, como m├нnimo. Y acabo de vigorizarme.
El sue├▒o era puro tiempo improductivo. Los mejores operadores permanec├нan vigorizados el mayor tiempo
posible. Los ultrahombres como Murphy prefer├нan pagar sus deudas de sue├▒o en una abultada y ├║nica suma. La
exigencia diaria m├нnima para un operador con trabajo era de dos horas, y Murph siempre ten├нa trabajo. Una vez
por semana, deb├нa quemar catorce preciosas horas de su tiempo libre en la cama.
тАФEst├б bien тАФdijo MurphтАФ. Por mi parte, tengo treinta y dos locales activos. Y vigilo veintinueve de los
tuyos.
Le dio a Bumpus el informe de ambas n├│minas. Todo estaba m├бs tranquilo que lo usual porque algunos
locales hab├нan cerrado por el fin de semana largo del D├нa del Trabajo. Algunos de los clientes residentes de Murph
ten├нan dinero suficiente para dejar el barco. Bumpus acababa de mudarse a bordo hac├нa apenas un par de a├▒os y
segu├нa luchando por hacerse de una n├│mina. Hasta ahora, hab├нa obtenido la mayor parte de las cubiertas tipo C y
D. Las ├║nicas vacaciones para las que ten├нan tiempo eran las virtuales. Como Bumpus, que viv├нa abajo, en lo que
hab├нa sido la sala de m├бquinas. Era un viejo de cuarenta y seis, ya disperso y un poco olvidadizo. Cosa que
ocurr├нa cuando uno pasaba demasiado tiempo en demasiados sitios a la vez. Bumpus estaba bien para tomarse
tiempo libre ocasionalmente o para saltearse per├нodos de sue├▒o, pero Murph pensaba que no ten├нa ni la
dedicaci├│n ni la capacidad de atenci├│n necesarias para trabajar en seguridad independiente las veinticuatro horas
del d├нa. No era el campe├│n de nadie.
тАФ┬┐D├│nde te conectaste? тАФpregunt├│ Murph.
тАФDonde siempre. тАФBumpus se acomod├│ en su butaca e hizo descender la consola.
тАФ┬┐O sea?
тАФO sea, por ah├н. тАФLos iconos comenzaron a desaparecer de las pantallas de Murph a medida que Bumpus