"Arkady & Boris Strugatsky - Stalker" - читать интересную книгу автора (Strugatski Arkady)

EI Profesor, que va el primero, se detiene de pronto, se vuelve a sus acompa├▒antes y
profiere desconcertado.
- Alli hay un auto... Y su motor funciona...
- No hagas caso -dice el Guia-. Lleva ya veinte a├▒os funcionando. Vale m├бs que mires al
su├йlo y no te apartes del centro...
Pasan frente a un cami├│n nuevecito, como reci├йn salido de la f├бbrica, que esta junto al
bad├йn. Su motor funciona en vacio, del amortiguador escapa y se extiende al viento un
humillo azulado. Pero las ruedas est├бn hundidas en la tierra hasta el cubo y a trav├йs de la
portezuela entreabierta y del suelo de la cabina ha crecido un tierno arbolillo.
En cierta ocasi├│n, probablemente el mismo dia de la Visita, el enorme cami├│n
transportaba por esta carretera en un remolque especial un tubo largo, de un metro de
di├бmetro, para el gasoducto. El cami├│n se estrell├│ contra un poste de la izquierda, y el
tubo fue lanzado del remolque atraves├бndose en el camino. Probablemente entonces
fueron arrancados y cayeron en mitad de la carretera los postes telegr├бficos y telef├│nicos.
Ahora en los alambres habia crecido una especie de estropajo rojizo que colgaba como
una cortina, cerrando el paso por la carretera.
La boca del tubo est├б negra, ahumada, y la tierra delante de ├йl, carbonizada como si del
tubo hubieran salido m├бs de una vez humosas llamas.
- ┬┐Hay que meterse ahi? -pregunta el Escritor sin dirigirse a nadie concretamente.
- Te meter├бs si te lo mando -dice con frialdad el Guia y recoge varios guijarros de la
cuneta-. Venga, ap├бrtense. -Toma impulso, arroja una piedra a la boca del tubo y da un
salto atr├бs.
Se oye como la piedra retumba y rechina dentro del tubo. El Guia aguarda un poco y tira
otra piedra. Se repite el retumbo y chinchin y se hace el. silencio.
- Bien -profiere el Guia y se sacude despacio las manos-. Se puede. -Se vuelve al
Escritor-. Andando.
El Escritor quiere decir algo, pero s├│1o suspira convulso. Extrae del seno una
cantimplora plana, desenrosca presurosamente el tap├│n, toma varios tragos y entrega la
cantimplora al Profesor. El Escritor se limpia los labios con la manga. No quita los ojos
de la cara del Guia. Parece esperar algo. Pero no hay nada que esperar.
- ┬┐Y bien? ┬┐Todo lo dem├бs es el destino? -pronuncia con son risa forzada.
Da un paso hacia el tubo. Se detiene ante las terribles fauces negras. Mete despacio las
manos en los bolsillos y se vuelve.
- ┬┐Y por qu├й he de ser yo? -inquiere enarcando las cejas-. ┬┐A santo de qu├й? No voy.
El Guia se le acerca a corta distancia, y el Escritor retrocede un paso.
- ┬бSi, vas! -masculla entre dientes el Guia.
El Escritor niega callado con la cabeza. Entonces el Guia le pega en el vientre y en la
cabeza, lo agarra del pelo, lo endereza y le da de bofetadas.
- ┬бClaro que vas! -gru├▒e impetuoso.
El Profesor intenta sujetarlo del brazo. El Guia sin mirar le da un codazo que le acierta en
la nariz y hace saltar las gafas.
- ┬бAnda!
El Escritor se limpia los labios sangrantes, mira la palma de la mano y mira al Guia.
- ┬бDios mio!. . . -exclama.
Una profunda repugnancia se refleja en su rostro, y sin decir palabra lanza un espeso
escupitajo a los pies del Guia, se vuelve y se introduce en el tubo.
El Guia retrocede presto, alej├бndose del tubo, y tira del Pro fesor. Del tubo llegan sordos
chirridos y porrazos, y la respiraci├│n entrecortada.
El Profesor se cala las gafas con manos temblorosas. Una grieta atraviesa uno de los
cristales. Cesa el ruido en el tubo.